
Jaime Cala emociona en el Monasterio de San Miguel con “La Trinidad del Flamenco”, a beneficio de AFA Puerto
El bailaor portuense llevó al público a un viaje por la seguiriya, la soleá, el taranto y las alegrías de Cádiz en un espectáculo donde cante, toque, baile y compás se fundieron en una experiencia única. El Auditorio Monasterio de San Miguel acogió el pasado 18 de abril una noche de flamenco de gran intensidad con la puesta en escena de “La Trinidad del Flamenco”, el espectáculo del bailaor portuense Jaime Cala, celebrado además a beneficio de AFA Puerto.
El bailaor portuense llevó al público a un viaje por la seguiriya, la soleá, el taranto y las alegrías de Cádiz en un espectáculo donde cante, toque, baile y compás se fundieron en una experiencia única.
El Auditorio Monasterio de San Miguel acogió el pasado 18 de abril una noche de flamenco de gran intensidad con la puesta en escena de “La Trinidad del Flamenco”, el espectáculo del bailaor portuense Jaime Cala, celebrado además a beneficio de AFA Puerto.
Lejos de plantearse como una simple sucesión de coreografías, la propuesta se presentó como una reflexión artística y espiritual sobre la esencia del flamenco. Desde el inicio, el escenario estuvo respaldado por un elenco de primer nivel, con Eva del Cristo y Tolo de Jerez al cante, Juan Ramón Ortega al toque y José Peña a las palmas.
La presentación de María Antonia Neva sirvió de antesala para un montaje que invitó al público a adentrarse en una visión profunda de este arte, entendiendo el flamenco no solo como expresión escénica, sino como una auténtica declaración de principios.
Durante la velada, Jaime Cala abordó cuatro de los grandes pilares del género —la seguiriya, la soleá, el taranto y las alegrías de Cádiz— con una interpretación marcada por el respeto a la tradición y la búsqueda de la esencia por encima del artificio.
Uno de los aspectos más destacados del espectáculo fue el discurso que articuló toda la representación: la analogía entre la Santísima Trinidad cristiana y la llamada “Trinidad del Flamenco”. Sobre las tablas, Cala planteó una lectura en la que el cante representa al padre, origen e invocación; el toque al hijo, estructura que une emoción y cuerpo; y el baile al espíritu, revelación y encarnación de la verdad.
A esta visión sumó un elemento imprescindible: el compás, entendido como el latido que sostiene el misterio flamenco. En este sentido, las palmas de José Peña desempeñaron un papel fundamental, marcando el pulso y reforzando la memoria viva de un arte que encontró en esta propuesta una expresión especialmente cuidada.
Con “La Trinidad del Flamenco”, Jaime Cala ofreció al público portuense una actuación en la que compás, conocimiento, esencia y saber estar se convirtieron en protagonistas de una noche que fue mucho más que un espectáculo: una experiencia artística de gran calado y, al mismo tiempo, una cita solidaria en apoyo a AFA Puerto.