
El Puerto antes de la historia: fósiles y huellas de nuestros primeros pobladores
Los fósiles y las herramientas hallados en el término municipal permiten recorrer el pasado más remoto de El Puerto de Santa María, desde los antiguos fondos marinos hasta las huellas de sus primeros pobladores.
Radio Puerto Emisora Municipal estrena en su web hoy viernes 6 de noviembre de 2026 una nueva sección dedicada a la historia de El Puerto de Santa María, con textos del arqueólogo José Manuel Lojo y el periodista Julio Otero, nos acercaremos a los personajes, lugares y acontecimientos que han marcado el pasado de la ciudad, con una mirada divulgativa y accesible. En esta primera entrega viajamos hasta sus tiempos más remotos, siguiendo las huellas de los animales prehistóricos y las primeras evidencias de presencia humana en nuestro término municipal.
Mucho antes de que existiera la ciudad, el territorio que hoy conocemos como El Puerto de Santa María albergó paisajes y formas de vida muy diferentes. Los fósiles de animales marinos, los restos de grandes mamíferos y las herramientas de piedra halladas en distintos puntos del municipio permiten reconstruir parte de ese pasado. Lugares como la Sierra de San Cristóbal, El Manantial, La Florida o el entorno de Puerto Sherry guardan las pistas de un recorrido que comienza millones de años atrás.
Para seguirlo conviene distinguir dos tipos de testimonios. Los yacimientos paleontológicos conservan fósiles que ayudan a conocer la vida y los ambientes del pasado. Los arqueológicos, por su parte, aportan evidencias de la actividad humana, como las piedras que nuestros antepasados tallaron para fabricar herramientas.
La Sierra de San Cristóbal y las huellas de un antiguo mar
El viaje puede comenzar en la Sierra de San Cristóbal. Aunque hoy la vemos tierra adentro, sus rocas conservan fósiles marinos, entre ellos conchas de moluscos y restos de erizos de mar. Son testimonios de los ambientes marinos que ocuparon esta zona durante el Mioceno, una época geológica comprendida entre hace aproximadamente 23 y 5,3 millones de años.
Ese amplio intervalo sitúa la época a la que pertenecen estos materiales, sin atribuir una misma edad a todos los fósiles. Su presencia permite comprender hasta qué punto ha cambiado nuestro paisaje: donde hoy encontramos elevaciones del terreno, hubo ambientes en los que vivían animales marinos.
El Manantial y los ambientes marinos del Plioceno
La costa portuense conserva también testimonios de una época muy anterior a la ciudad y a la presencia humana documentada en sus yacimientos. En El Manantial se han recuperado restos de cetáceos, tiburones y moluscos que permiten acercarse a los antiguos ambientes marinos de la zona.
Estos fósiles se atribuyen al Plioceno, una época geológica que se extiende desde hace unos 5,33 hasta hace 2,58 millones de años. Dentro de ese marco, cada hallazgo necesita su propio estudio para precisar su antigüedad y las condiciones en las que quedó depositado.
El Manantial conserva además restos vegetales, entre ellos piñas, que aportan información sobre la vegetación del entorno. Otro testimonio especialmente evocador es una playa fosilizada con una acumulación de conchas, situada en torno a hace 2,5 millones de años, ya en los inicios del Pleistoceno. En conjunto, estos vestigios permiten reconstruir un litoral que ha experimentado profundas transformaciones.
La Florida y los grandes mamíferos del Pleistoceno
Otro de los lugares fundamentales para conocer este pasado es La Florida, donde un equipo dirigido por Francisco Giles Pacheco excavó restos fósiles de grandes mamíferos en 1985. Entre ellos se identificaron anancus arvernensis, conocido habitualmente como mastodonte, y mammuthus meridionalis, el mamut meridional. Ambos pertenecen al grupo de los proboscídeos, que también incluye a los elefantes actuales.
Aunque solemos imaginar a los mamuts cubiertos de una espesa capa de pelo, el mamut meridional era una especie distinta del conocido mamut lanudo. Los hallazgos de La Florida permiten acercarse a esa diversidad de grandes animales que habitaron nuestro entorno. Junto a ellos se han señalado restos de hipopótamos y tortugas.
Entre las piezas recuperadas destacan mandíbulas y defensas, los incisivos muy desarrollados que habitualmente llamamos colmillos. Los restos de La Florida se sitúan en una cronología aproximada de entre hace 2,5 y 1,8 millones de años, en los comienzos del Pleistoceno. Son testimonios de un paisaje con grandes mamíferos y ambientes ligados al agua, muy diferente al actual.
El Aculadero y las huellas de los neandertales
Para encontrar evidencias de actividad humana hay que detenerse en El Aculadero, junto al actual Puerto Sherry. El geólogo francés Claude Viguier descubrió el yacimiento durante sus investigaciones sobre la zona, y sus primeros estudios quedaron vinculados al prehistoriador François Bordes. Las campañas de excavación desarrolladas entre 1973 y 1980, junto con las investigaciones posteriores, hicieron de este enclave una referencia para el conocimiento de la prehistoria portuense.
En un principio, la apariencia sencilla de muchos cantos tallados y la interpretación de su posición geológica llevaron a atribuir el conjunto al Paleolítico Inferior Arcaico y a considerarlo uno de los más antiguos de Europa. Sin embargo, las investigaciones posteriores revisaron aquella interpretación y lo situaron en el Paleolítico Medio.
Los estudios de Santonja y Pérez-González plantean dos posibles marcos para su cronología: el interglacial Eemiense, que terminó hace unos 110.000 años, o una fase posterior, anterior a hace unos 63.000 años. Para estudiar su antigüedad se empleó una técnica que permite estimar cuándo los sedimentos quedaron enterrados después de su última exposición a la luz. Se datan, por tanto, los depósitos que contienen las piezas, lo que ayuda a situar estas en el tiempo.
Por su cronología y sus características tecnológicas, el conjunto se vincula a los grupos neandertales. Esa atribución se apoya en las herramientas y en su contexto arqueológico, sin que deba confundirse con el hallazgo de restos humanos en el yacimiento.
Herramientas que cuentan una historia
Los arqueólogos llaman industria lítica al conjunto de objetos de piedra tallados o trabajados por los seres humanos. En El Aculadero se documentan cantos trabajados y otras formas de preparar y aprovechar la piedra, incluidas las técnicas discoide y Levallois.
Estos nombres describen diferentes procedimientos de talla. La técnica Levallois, por ejemplo, consiste en preparar un bloque de piedra, llamado núcleo, para desprender fragmentos o lascas con características previstas. Tras una herramienta aparentemente sencilla puede haber selección de materiales, planificación y conocimiento de cómo responde la piedra a los golpes.
Por eso, la sencillez de algunas piezas no implica necesariamente una antigüedad extrema ni una menor capacidad de quienes las fabricaron. La materia prima disponible y las tareas para las que se elaboraban los utensilios también influyeron en su forma.
Otras huellas del Paleolítico
El Aculadero no es el único enclave que permite acercarse a los primeros pobladores del término municipal. En La Puntilla también se han documentado materiales del Paleolítico Medio y de etapas posteriores de la prehistoria, que amplían el mapa de las evidencias de actividad humana en el territorio.
Son testimonios que exigen una lectura cuidadosa. Una herramienta de piedra no cuenta por sí sola toda la vida de quienes la utilizaron: su posición, los materiales que la acompañan y las características del terreno ayudan a los investigadores a interpretar cada hallazgo.
Desde las conchas de la Sierra de San Cristóbal y los fósiles de El Manantial hasta los grandes mamíferos de La Florida y las piedras talladas de El Aculadero, El Puerto conserva un patrimonio que permite mirar sus playas y sus barrios con otros ojos. Una concha, una mandíbula o una pequeña herramienta nos acercan a la larga historia del lugar en el que vivimos.
Fuentes y lecturas para ampliar
Giles, F. (2017, 4 de abril). Mastodontes, mamuts y elefantes en el sur de la Península Ibérica. El Cuaderno del Beagle. https://elcuadernodelbeagle.wordpress.com/2017/04/04/mastodontes-mamuts-y-elefantes-en-el-sur-de-la-peninsula-iberica/
Giles, F. (2023, 18 de enero). El yacimiento de cantos trabajados de El Aculadero. (El Puerto de Santa María. Cádiz). El Cuaderno del Beagle. https://elcuadernodelbeagle.wordpress.com/2023/01/18/el-yacimiento-de-cantos-trabajados-musteriense-del-aculadero-el-puerto-de-santa-maria-cadiz/
Monclova, A., & Giles, F. (1985). Informe preliminar sobre las excavaciones de La Florida (El Puerto de Santa María, Cádiz): Geomorfología, paleontología, prehistoria. Anuario Arqueológico de Andalucía 1985, II, 199–205.
Querol, M. A., & Santonja, M. (1983). El yacimiento de cantos trabajados de El Aculadero (Puerto de Santa María, Cádiz) (Excavaciones Arqueológicas en España, n.º 130). Ministerio de Cultura.
Santonja, M., & Pérez-González, A. (2010). Precisiones en torno a la edad y la industria lítica de El Aculadero (Puerto de Santa María, Cádiz). En E. Mata Almonte (Coord.), Cuaternario y arqueología: Homenaje a Francisco Giles Pacheco (pp. 19–26). Asociación Profesional del Patrimonio Histórico-Arqueológico de Cádiz; Servicio de Publicaciones de la Diputación Provincial de Cádiz.
Foto: Museo Municipal de El Puerto de Santa María.