
Doña Blanca y las Canteras de San Cristóbal reciben la visita de una asociación nacional de defensa del patrimonio
La Asociación Betilo organizó un recorrido para miembros de Hispania Nostra, que pudieron conocer la historia y el valor de ambos enclaves portuenses.
Miembros e invitados de Hispania Nostra visitaron el sábado 24 de octubre dos de los principales enclaves patrimoniales de El Puerto de Santa María: el Espacio Arqueológico de Doña Blanca y las Cuevas-Canteras de San Cristóbal. La jornada, organizada por la Asociación Betilo, contó con las explicaciones del arqueólogo Diego Ruiz Mata y del investigador Alberto Castrelo, que guiaron a los asistentes por ambos espacios.
La actividad comenzó en el yacimiento de Doña Blanca, donde Ruiz Mata, descubridor del asentamiento fenicio en 1979 y responsable de sus excavaciones durante más de tres décadas, explicó los orígenes de la antigua ciudad, su organización urbana y su importancia en las relaciones comerciales del Mediterráneo. Los participantes pudieron conocer, asimismo, el valor de los hallazgos documentados en el enclave y la importancia de su conservación para comprender la historia de la Bahía de Cádiz.
Posteriormente, el grupo se trasladó a las Cuevas-Canteras de San Cristóbal, donde Alberto Castrelo explicó el origen y las características de estas grandes galerías excavadas por la actividad humana. Durante siglos, de ellas se extrajo piedra mollar destinada a construcciones de distintas localidades, incluida Sevilla. Castrelo abordó las particularidades geológicas y arquitectónicas de las canteras, así como la necesidad de continuar impulsando su protección, conservación y difusión.
La visita había sido programada inicialmente para mayo, pero tuvo que aplazarse debido a las condiciones meteorológicas, según informó Hispania Nostra en su convocatoria. La jornada permitió a los miembros de esta entidad, dedicada a la defensa del patrimonio cultural y natural, conocer directamente dos espacios históricos de El Puerto y el trabajo de divulgación que desarrolla Betilo para favorecer su reconocimiento y conservación.